| Modulars
Las
obras seleccionadas para conformar esta propuesta de exposición
coinciden en un aspecto de su naturaleza: hay elementos que se
repiten.
Cada una de las obras contiene una misma forma, imagen o procedimiento
que articula la totalidad de la pieza. Por eso las hemos llamado
modulares.
Los
autores trabajan habitualmente con elementos repetidos -iguales
o con ciertas variantes-, de manera que su lenguaje discursivo
se apoya en este carácter reiterativo.
Se
evita el impacto, la sorpresa, la unicidad para obtener una manera
más lenta y profunda de mirar. En la repetición se halla un camino
de múltiples lecturas que se despliega infinitamente.
Lluís
Capçada expone una parte de una
serie de obras relacionadas con la cultura religiosa y las creencias.
Trata la pervivencia de costumbres ancestrales, la modificación
de estas costumbres y la creación de substitutivos basados en
otros órdenes de valores. La repetición de una misma imagen -una
escena de una fiesta religiosa en un contexto agrario- nos ofrece
tiempo para aproximarnos a la percepción que hoy tenemos de esas
celebraciones.
Gabriel presenta las obras
más herméticas de la exposición. Ante la rotundidad de otras imágenes,
las esculturas de Gabriel se extienden en el espacio generando
un campo de tensión que les da también un alto nivel de presencia.
Sus obras son el fruto de una reducción formal que ha dado como
resultado un conjunto de formas de gran potencial, que podemos
llamar esenciales, y que son las que vertebran su discurso.
La
obra de Consol Rodríguez consiste
en una secuencia de 25 maneras de sentarse. Como en sus vídeos,
inicia y termina la serie con el mismo grupo de imágenes, con
una cierta intencionalidad de dejar la obra sin fin, en una contínua
rotación. Persigue el concepto abstracto a través de sus múltiples
secuencias, en cada una de ellas aparecen elementos cambiantes
pero todas ellas se refieren al concepto de inicio.
Benet Rossell presenta una
obra muy emblemática que pertenece al proyecto Tir al món. Una
serie de dianas olímpicas se emplean para practicar el tiro al
mundo, la imagen que se repite sin cambios en las ocho dianas.
Así, esta única realidad que es el planeta tierra aparece como
reproducción masiva, escenario infinito de autoagresiones, expresando
la loca competición por la autodestrucción. Ahora bien, las medidas
y las distancias son reglamentarias.
Jordi
Tolosa ha realizado un tríptico
que se refiere a la memoria de las transformaciones humanas. Son
tres grandes contenedores, custodios de restos orgánicos y leyendas
alusivas a cada estadio superado. Formalmente son tres cajas iguales
en las medidas y en los materiales pero cada una de ellas contiene
un mensaje complementario. Este mensaje se presenta a modo de
misterio, veladas las letras y dificultoso el acceso a los elementos
que contienen.
Mercè
Alsina |
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Modulars
Las
obras seleccionadas para conformar esta propuesta de exposición
coinciden en un aspecto de su naturaleza: hay elementos que se
repiten.
Cada una de las obras contiene una misma forma, imagen o procedimiento
que articula la totalidad de la pieza. Por eso las hemos llamado
modulares.
Los
autores trabajan habitualmente con elementos repetidos -iguales
o con ciertas variantes-, de manera que su lenguaje discursivo
se apoya en este carácter reiterativo.
Se
evita el impacto, la sorpresa, la unicidad para obtener una manera
más lenta y profunda de mirar. En la repetición se halla un camino
de múltiples lecturas que se despliega infinitamente.
Lluís
Capçada expone una parte de una
serie de obras relacionadas con la cultura religiosa y las creencias.
Trata la pervivencia de costumbres ancestrales, la modificación
de estas costumbres y la creación de substitutivos basados en
otros órdenes de valores. La repetición de una misma imagen -una
escena de una fiesta religiosa en un contexto agrario- nos ofrece
tiempo para aproximarnos a la percepción que hoy tenemos de esas
celebraciones.
Gabriel presenta las obras
más herméticas de la exposición. Ante la rotundidad de otras imágenes,
las esculturas de Gabriel se extienden en el espacio generando
un campo de tensión que les da también un alto nivel de presencia.
Sus obras son el fruto de una reducción formal que ha dado como
resultado un conjunto de formas de gran potencial, que podemos
llamar esenciales, y que son las que vertebran su discurso.
La
obra de Consol Rodríguez consiste
en una secuencia de 25 maneras de sentarse. Como en sus vídeos,
inicia y termina la serie con el mismo grupo de imágenes, con
una cierta intencionalidad de dejar la obra sin fin, en una contínua
rotación. Persigue el concepto abstracto a través de sus múltiples
secuencias, en cada una de ellas aparecen elementos cambiantes
pero todas ellas se refieren al concepto de inicio.
Benet Rossell presenta una
obra muy emblemática que pertenece al proyecto Tir al món. Una
serie de dianas olímpicas se emplean para practicar el tiro al
mundo, la imagen que se repite sin cambios en las ocho dianas.
Así, esta única realidad que es el planeta tierra aparece como
reproducción masiva, escenario infinito de autoagresiones, expresando
la loca competición por la autodestrucción. Ahora bien, las medidas
y las distancias son reglamentarias.
Jordi
Tolosa ha realizado un tríptico
que se refiere a la memoria de las transformaciones humanas. Son
tres grandes contenedores, custodios de restos orgánicos y leyendas
alusivas a cada estadio superado. Formalmente son tres cajas iguales
en las medidas y en los materiales pero cada una de ellas contiene
un mensaje complementario. Este mensaje se presenta a modo de
misterio, veladas las letras y dificultoso el acceso a los elementos
que contienen.
Mercè
Alsina |