| Absències
La exposición toma el título Absències
en una clara intención de remitirnos a la figura que la presentación
de la obra omite para dar un mayor protagonismo al concepto o
a la acción.
Hay un nivel de vinculación muy importante con el hombre, ya sea
aludiendo al pensamiento, a la cotidianidad o al propio territorio.
Si bien solamente en la obra de Ortega
aparece la figura humana, en las cuatro propuestas se remite a
este protagonista ausente. Ya sea planteando un viaje hacia el
interior de la mente, especulando sobre la naturaleza del paisaje
artificial, modificando las relaciones con los objetos más immediatos
o escenificando un deseo.
En
el fondo el discurso es un discurso humanizado, de medida humana,
de sensaciones humanas, de dimensiones humanas. Territorio de
investigación. El hombre como referente del hombre. El discurso
sobre la propia existencia.
Los objetos personales, con un alto componente de intimismo, ordenan
las propuestsas de Sian Emmison.
Las disposiciones caprichosas, las secuelas de una acción que
plantea nuevas relaciones con los objetos, introducen el discurso
de una poética de lo cotidiano que toma una dimensión de absurdo,
de impracticable.
Racó
de Jordi Martorell y Lídia Porcar
introduce el concepto de interior, de una mirada hacia adentro.
Es una invitación a un viaje de descubrimiento. Su vídeo-instalación
toma el referente del espacio dónde se ubica la obra para aludir
metafóricamente a la mente de cada espectador, que se ve reflejado
en un circuito de penetración de sus partes más desconocidas.
Registro
de aproximación de Antonio Ortega parte
de la idea de representar el hecho que los protagonistas de la
escena son en realitat los grandes ausentes. Ellos no habitan
la casa de sus sueños, sino que, como turistas fruto de un fotomontaje,
escenifiquen su anhelo. Paradójicamente pues ellos son los verdaderos
ausentes en esa escena cotidiana, intrusos del deseo.
Ciudades, mapas, tatuajes en la piel del paisaje, permiten a Albert
Potrony especular sobre el territorio. Las geografías
de un paisaje medido, acotado, que es andado y vivido pero que
se presenta autónomo, descontextualizado de tot aquello que lo
habita para tomar una dimensión propia. El mapa no como una descripción
sinó como una metáfora del paisaje, como un ente dotado de vida.
Mercè Alsina |
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Absències
La
exposición toma el título Absències
en una clara intención de remitirnos a la figura que la presentación
de la obra omite para dar un mayor protagonismo al concepto o
a la acción.
Hay un nivel de vinculación muy importante con el hombre, ya sea
aludiendo al pensamiento, a la cotidianidad o al propio territorio.
Si bien solamente en la obra de Ortega
aparece la figura humana, en las cuatro propuestas se remite a
este protagonista ausente. Ya sea planteando un viaje hacia el
interior de la mente, especulando sobre la naturaleza del paisaje
artificial, modificando las relaciones con los objetos más immediatos
o escenificando un deseo.
En
el fondo el discurso es un discurso humanizado, de medida humana,
de sensaciones humanas, de dimensiones humanas. Territorio de
investigación. El hombre como referente del hombre. El discurso
sobre la propia existencia.
Los objetos personales, con un alto componente de intimismo, ordenan
las propuestsas de Sian Emmison.
Las disposiciones caprichosas, las secuelas de una acción que
plantea nuevas relaciones con los objetos, introducen el discurso
de una poética de lo cotidiano que toma una dimensión de absurdo,
de impracticable.
Racó
de Jordi Martorell y Lídia Porcar
introduce el concepto de interior, de una mirada hacia adentro.
Es una invitación a un viaje de descubrimiento. Su vídeo-instalación
toma el referente del espacio dónde se ubica la obra para aludir
metafóricamente a la mente de cada espectador, que se ve reflejado
en un circuito de penetración de sus partes más desconocidas.
Registro
de aproximación de Antonio Ortega parte
de la idea de representar el hecho que los protagonistas de la
escena son en realitat los grandes ausentes. Ellos no habitan
la casa de sus sueños, sino que, como turistas fruto de un fotomontaje,
escenifiquen su anhelo. Paradójicamente pues ellos son los verdaderos
ausentes en esa escena cotidiana, intrusos del deseo.
Ciudades, mapas, tatuajes en la piel del paisaje, permiten a Albert
Potrony especular sobre el territorio. Las geografías
de un paisaje medido, acotado, que es andado y vivido pero que
se presenta autónomo, descontextualizado de tot aquello que lo
habita para tomar una dimensión propia. El mapa no como una descripción
sinó como una metáfora del paisaje, como un ente dotado de vida.
Mercè Alsina |